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Seguridad, simulacros y protección ciudadana en la localidad de Aspe

La localidad alicantina posee las medidas de seguridad estándar, aunque tiene algunas carencias en varios ámbitos públicos

La seguridad es un tema que no deja a nadie indiferente, ya sea la seguridad personal o la seguridad colectiva en espacios públicos. Las personas necesitan saber que ellas y los suyos están seguros allá donde van. Y para garantizar esta seguridad tan demandada, los servicios de seguridad (cuerpos policiales, bomberos y sanitarios) se ponen a disposición de los ciudadanos. Tanto ellos como los Planes de Seguridad establecidos en los lugares públicos son el escudo de los ciudadanos. Pero, a veces, puede surgir la duda de si estos son suficientes y eficientes.

Aspe, municipio alicantino con aproximadamente 20000 habitantes, es una localidad de la Comunidad Valenciana, como otras muchas, donde hasta el momento no ha ocurrido ninguna desgracia, afortunadamente para sus ciudadanos. Pero es justamente en estos lugares que consideramos más seguros, por ser más pequeños y tranquilos, donde una emergencia de gran magnitud podría poner en alto riesgo a sus habitantes, por lo inesperado del hecho. Localidades como Lorca, que quedó asolada por un terremoto, pueden verse sacudidas por una catástrofe de diversa índole: terremoto, inundación, incendio…

Por este motivo, la protección a priori ante cualquier desastre que pueda acontecer es primordial. Para ello, además del Plan Local, el pueblo de Aspe cuenta con planes instaurados en distintos niveles, desde el Plan del Vinalopó hasta el Plan de la Provincia de Alicante. Y para poner en marcha todos estos planes, el municipio cuenta con los cuerpos de seguridad instalados en la localidad, Guardia Civil, Policía Local, Protección Civil y sanitarios, y con el cuerpo de Bomberos del Parque de Elche, perteneciente al Consorcio de Bomberos de Alicante.

Jose Erades/Parque de Bomberos de Elche

A nivel local, el concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Aspe, José Manuel García Payá, explica que, si bien Aspe no cuenta con un plan integral de seguridad propio, los planes de la Diputación y de Consellería cubren cualquier carencia por la ausencia de este, ya que según declaraba: “ Dependemos del Consorcio de Bomberos de Alicante, de la Diputación de Alicante y luego los planes de seguridad vienen también muy marcados por los planes de Consellería”. En cuanto al tema de la preparación ante una emergencia en los colegios, García explica: “ Esos planes muy particulares de colegios vienen reflejados en el Plan de Seguridad Global de aquí del Ayuntamiento, pero luego vienen desarrollados y tratados por los Consejos Escolares y por las AMPAs[…].

“Dependemos del Consorcio de Bomberos de Alicante, de la Diputación y de los planes de Consellería”, declara el Concejal de Seguridad de Aspe.

Aun así, los planes propios de la localidad son pocos, por lo que en este ámbito la localidad flaquea. El plan más desarrollado por la localidad es el Plan de Quemas Municipal, que vela por la seguridad de la localidad ante los posibles incendios que la quema de rastrojos pueda ocasionar. Si es necesaria la actuación de bomberos en la localidad, se desplaza a la misma la dotación del Parque de Bomberos de Elche, pues la villa no cuenta con un cuerpo de bomberos propio.

Los Bomberos de Elche al rescate

El sargento del Consorcio de Bomberos de AlicanteAlan Clemente, que actualmente cubre la ausencia del suboficial jefe del Parque de Elche, nos cuenta que, cuando la emergencia es demasiado grave y se necesitan más unidades de bomberos, también acuden los bomberos del Parque de Crevillente. Clemente nos explica cómo se activan en caso de emergencia: “ El procedimiento que seguimos es primero la activación que nos llega desde nuestro Centro de Comunicaciones […]. El que avisa a nuestro Centro de Comunicaciones es el 112, del 11 Generalitat Valenciana, que manda el aviso a nuestro CCE y a partir de ahí ya, dependiendo de dónde haya sido la emergencia, de dónde está ocurriendo, nuestro Centro de Comunicaciones contacta con el Parque de Bomberos al que corresponde esa zona operativa. De esa forma nos activan, vía telefónica”. Según Clemente, el tiempo que tardan desde que reciben el aviso hasta la llegada a la zona de la emergencia en Aspe ronda los 10 minutos.

Además de la seguridad proporcionada por los Bomberos, la localidad cuenta con la protección de varios agentes de la Guardia Civil, de Protección Civil y con la inestimable labor de la Policía Local. Y es a esta última a la que los ciudadanos suelen acudir para cualquier problema en el que necesitan la ayuda de un cuerpo de seguridad, por ser la más próxima y cercana al ciudadano de a pie. Pero muchas veces la ayuda solicitada no entra dentro de sus funciones y han de derivar el problema a otros cuerpos de seguridad, bien sea Guardia Civil, Policía Autonómica o Policía Nacional, ya que cada cuerpo tiene sus propias competencias y unos no interfieren en la labor de los otros. Y es que, como explica el intendente de la Policía Municipal de Aspe, Francisco Serna López, las funciones principales de la Policía Local son el control del tráfico y la ayuda en accidentes; y su función original es la de ser un medio disuasorio para posibles actos incívicos.

Jose Erades/ Agente de la Guardia Civil de servicio

Cuando la Policía Local ha de acudir a una emergencia, lo hace normalmente a través del 112, aunque a veces son falsas alarmas, como explica Serna: “ La Policía Local, cuando tiene algún aviso, acude rápidamente al lugar para informar sobre lo que se observa; se evalúa y se comprueba porque, a veces, son alarmas falsas. Hace un tiempo había hasta un 40% de avisos falsos y esto suena vergonzoso, de bromas y de tonterías en el 112. Ellos tienen prohibido replicar; simplemente se anota como llamada falsa y ya. Lo principal es llegar y comprobar la emergencia cuanto antes; si en ese momento hay que actuar porque la inmediatez lo requiere, se pone en marcha el protocolo PAS(Proteger /Avisar/ Socorrer): proteger el sitio, auxiliar a una persona que necesite lo que sea e informar de lo que de lo que estamos haciendo”.

“Hace un tiempo había hasta un 40% de avisos falsos al 112. Ellos no pueden replicar, solo anotarlo como llamada falsa”, declara el Intendente de la Policía Local de Aspe.

Los cuerpos de seguridad unidos frente a las emergencias

En cuanto a coordinación entre los servicios de emergencias, tanto el sargento Clemente como el intendente Serna aseguran que es buena, pues, al estar los servicios de emergencias gestionados por el 112, están al tanto de qué cuerpos acuden a la emergencia y de cómo está la situación, por lo que la descoordinación suele ser muy poco frecuente. Este es un dato fundamental para saber si, ante una emergencia, los ciudadanos estarán seguros; una buena coordinación ha permitido crear una cadena de mando clara que ayuda a la hora de resolver las crisis.

La localidad de Aspe cuenta con un gran número de edificios públicos como el Ayuntamiento, el Teatro Wagner, la Casa del Cisco donde se ubica el Museo de Historia de Aspe (MHA), el Mercado de Abastos y el Ambulatorio. Son lugares donde suele haber un gran número de personas y es necesario, por lo tanto, que sean seguros. Sin embargo, en estos lugares públicos, según nos cuenta el intendente Serna, no se realizan simulacros: “Pues hasta donde yo sé y conozco, no se realizan simulacros. Supongo que la planificación técnica de estos edificios en su día llevaría aparejada un Plan de Protección, pero a mí nadie me ha dicho de participar. Tienen alarma antirrobo y sistemas de seguridad, pero nada más”. Este hecho es muy significativo, pues los simulacros son los medios que permiten evaluar si hay carencias y fallos en la seguridad para poder resolverlos a priori.

Los colegios se preparan para las emergencias

Unas de las instituciones más presentes en la localidad son los centros educativos. Encontramos una escuela infantil, Peñas Blancas, seis colegios públicos de Educación Infantil y Primaria (Vistahermosa, El Castillo, La Paloma, Doctor Calatayud, La Serranica, Perpetuo Socorro), un colegio concertado ( Virgen de las Nieves que imparte desde Infantil hasta 4º de ESO) y dos institutos de Enseñanza Secundaria (Villa de Aspe y La Nía). En total el pueblo cuenta con más de 3000 niños y jóvenes escolarizados. Y como marca la ley estos centros educativos cuentan con sus propios planes de autoprotección. Estos planes se establecen para proteger al alumnado, profesorado y demás trabajadores ante cualquier emergencia que pudiera surgir. Y esta protección es muy importante pues más de 3000 niños y jóvenes pasan en ellos gran parte de sus días.

En cada uno de los centros se preguntó acerca de los planes de emergencia aplicados, de los simulacros que se realizan, siendo obligatorio por ley realizar al menos uno por curso escolar y de la intervención en estos de servicios de emergencias.

En cuestión de simulacros, lo establecido por ley se cumple casi en todos los centros, salvo dos excepciones y una incidencia. La incidencia se presenta en el CEIP Perpetuo Socorro, donde un fallo del sistema impide el correcto desarrollo del simulacro, como explica la directora Clara María García Bonavía: “ Sí que tenemos propuestos dos o tres al año, lo que pasa es que tenemos un problema con la sirena y no se oye bien; en el último simulacro del año anterior no evacuaron todos los del centro y estamos pendientes de que el Ayuntamiento lo repare”.

En cuestión de simulacros, lo establecido por ley se cumple casi en todos los centros, salvo dos excepciones y una incidencia.

En cuanto a las dos excepciones, en el IES La Nía no se realizó el simulacro obligatorio este curso, según comentó la profesora del centro, María Dolores Durán Gil, que también nos contó cómo se realizan normalmente: “Suena el timbre del instituto y entonces el profesor que está ese momento en el aula sale al pasillo donde estará un profesor que hace de coordinador […]; él será entonces el que nos indique el orden para que los alumnos puedan evacuar el aula […]. En cada planta hay un coordinador y se comienza desalojando la primera planta y después la segunda en un orden; el profesor que está en ese momento en el aula, debe comprobar que no queda ningún alumno dentro y será el último en abandonar la clase, cerrando la puerta. Todos los alumnos se dirigen hacia la pista del centro, al lugar más apartado del edificio y permanecen allí hasta nuevas instrucciones”.

Jose Erades/Señalética de emergencia en IES La Nía de Aspe

La segunda excepción, y la más grave, ocurre en el colegio concertado Virgen de las Nieves donde no se ha realizado ni un simulacro en años, según explica el profesor Octavio Lobo Sáez: “ Tenemos uno pendiente, pero como en la calle de la entrada principal teníamos aparcamiento de coches en los dos lados y el camión de bomberos no podía entrar pues se canceló el año pasado; nos tenían que poner los bolardos para que no aparcaran coches y estamos pendientes de hacer un simulacro”.

Pero como se ha comprobado en los demás centros los simulacros y planes de autoprotección están a la orden del día. En algunos centros, como el CEIP La Serranica, se llegan a realizar simulacros de toda índole, como explica el director del centro Francisco José Cremades Corrales : “ Los tiempos que tenemos son muy buenos, pues en menos de tres minutos desalojamos, pero intentamos mejorar cada año por lo que variamos las situaciones; los primeros simulacros fueron todos de incendio y el año pasado, por ejemplo, hicimos uno de terremoto debido a que había habido varios terremotos y que en esta zona se pueden dar esa situación. Haremos uno de atentado terrorista”.

En la Escuela Infantil Peñas Blancas al igual que en el edificio de infantil del CEIP La Paloma se establecen varias medidas especiales por tratarse de niños muy pequeños y , por lo tanto , más vulnerables. La directora de la Escuela Infantil Peñas Blancas, Neus Pérez Guerrero nos dice al respecto: “ Las medidas que utilizamos son que tenemos que tener unas cunas con ruedas que soporten el peso para los niños que aún no andan, para que si algo pasara al principio de curso a los niños que no andan poder meterlos en las cunas y salir arrastrándolos”. Y el director del CEIP La Paloma, Javier Morera Botella, comenta: “Con el aula de dos años la legislación nos obliga a tener un plan propio de evacuación y el centro lo tiene totalmente actualizado y diseñado por un arquitecto”.

Otros centros optaron en sus inicios por crear planes de autoprotección muy elaborados, que, aunque hoy en día ya no se aplican, sí que han servido de base para la gestión actual de la seguridad, como es el caso del IES Villa de Aspe. Así lo expone el responsable del Plan de Autoprotección del Centro, Salvador Arrebola: “ El que tenemos vigente es el que determina Consellería que queda conformado por una serie de documentos que hay que remitir on-line todos los años a Consellería. En nuestro caso partimos con la ventaja de un trabajo previo, que a efectos prácticos ya no se utiliza, pero que nos genera una perspectiva más amplia. Nosotros elaboramos un Plan de Autoprotección de un nivel de exigencia superior que se hizo como trabajo previo y que estamos rentabilizando. En la actualidad se nos exige un Plan Simplificado de Emergencia y Protección”.

Jose Erades / Instituto de Educación Secundaria Villa de Aspe

Vigilancia policial en los centros educativos

Y no todo se queda en la protección de los centros de manera interna. Y es que, desde hace unos años, responsables de los centros y de la policía se reúnen de manera periódica para gestionar la seguridad de manera más activa. Se han llegado a crear patrullas para impedir que nadie se cuele en los centros en horario lectivo. Estas reuniones las describe el intendente Serna: “En un principio, los propios directores estaban un poquito sobrepasados por cierto tipo de actitudes de antiguos alumnos que seguían visitando a sus compañeros, a antiguas novias en horario de recreo, saltaba las vallas… y lo que sí que conseguimos fue que, con la presencia disuasoria de patrullas de Guardia Civil y Policía Local […]. Ahora las reuniones son como más específicas. […] Es un ámbito de contacto personal de responsables de seguridad en el ámbito escolar y vamos intercambiando experiencias y puntos de vista”.

La seguridad en Aspe tiene un buen servicio de protección gracias a los cuerpos de seguridad, pero presenta carencias de autoprotección en lo que se refiere a los edificios públicos. Estos edificios, exceptuando la mayoría de colegios e institutos, tienen un gran vacío a la hora de prepararse frente a una crisis. Es más, en ciertos lugares públicos no saben ni quiénes son los encargados de la seguridad en caso de emergencia. Además, no realizan simulacros que son el medio ideal para entrenar al público a saber enfrentarse a una emergencia, a tener las cosas claras a la hora de evacuar, si es necesario, con orden y tranquilidad.

Para finalizar, creemos que sería muy conveniente que el pueblo contara con un Plan Propio de Seguridad Integral y que no dependiera de los elaborados por la Diputación Provincial o por la Consellería, porque quién conoce mejor las peculiaridades del pueblo que sus representantes y quién mejor que ellos podría redactar un plan que se ajuste y adapte a las necesidades de Aspe.